No me siento bien, Doctor,
este pícaro dolor,
ya me pesa haber nacido,
ya me causa tanto horror.
Pues el caso es mu urgente,
en fin... veremos a ver.
- Ante todo, don Clemente,
debe de ser muy conveniente
que deje V. de beber.
-¡Bravo, Dr.! ¡Buen consejo!
es usted inteligente
pero de beber no dejo
aunque muera de repente.
-Pues entonces D. Clemente
le diré con buenos modos
que se ate usted los codos
cuando vea el aguardiente.
-Es muy buena medicina...
mas yo le diré doctor,
que se calma mi dolor
cuando voy a la cantina.
VIRGINIO URIA
Publicado en La Actualidad. Diario de Pontevedra
14 de agosto de 1895

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