un nuevo cementerio un campesino,
y al cruzar por en medio del camino
vio escrita en él esta inscripción que aterra:
"Un Ponce de León aquí se encierra; "
dobla al pasar la frente ¡oh peregrino!
y acata humilde al que postró el destino,
recio juez en la paz y héroe en la guerra.
Fija la vista en los eternos bronces,
gestos de admiración haciendo extraños,
dijo extasiado el campesino entonces:
-¡Por Dios que son terribles desengaños!
-¡Quién les dijera a los ilustres Ponces
que aquí enterré yo un burro hace dos años.
R. DE CAMPOAMOR
Publicado en La Actualidad (Diario de Pontevedra) 24 de julio de 1895.

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