En el convento del Carmen
que había en no sé qué pueblo,
gozaban todas las monjas
del estado más perfecto
y de la mejor salud
que se gozó en aquel tiempo.
Rodeado el edificio
de ameno y alegre huerto,
envidiado por lo alegre
y ensalzado por lo ameno,
recostado al pie de un monte,
que lo amparaba del viento,
próximo a una pobre aldea
se alzaba el gótico templo.
No se guardaba
memoria
desde el más remoto tiempo,
de que la comunidad,
no gozara, con exceso,
de buena salud, y es fama,
que las monjas no tuvieron
ni un mal bochorno en verano,
ni un mal catarro en invierno.
después de acabar sus rezos,
cansadas se dirigían
al duro y angosto lecho,
llegó la madre priora
poniendo el grito en el cielo
demudada la color,
y a grandes voces diciendo:
–¡Pronto! ¡pronto!... ¡Vengan todas!
¡que se muere sor Remedios!
¡Qué de voces, qué de gritos,
qué de lloros y lamentos!
¡Qué de sustos y carreras!
¡Qué escándalo en el convento!...
escapó el demandadero,
y volvió con gran presteza
acompañado del médico.
Tomó este el pulso a la enferma,
la mira la lengua luego,
y pluma y papel tomando
dijo: – “Cuando traigan esto,
que la den dos cucharadas
de jarabe. De alimento
tome una taza de caldo
con una yema de huevo.
Una píldora a las doce,
y si repite el acceso,
dénle una untura en el ínterin,
pues la calmará el ungüento.”
pero a los pocos momentos
dijo, dando grandes voces:
–Madre priora, ¡me muero!...
Ni el jarabe, ni las píldoras,
ni el poquito de alimento,
la sirvieron para nada,
y las monjas, viendo aquello,
apelaron a la untura:
–¿Y en dónde se la daremos?–
dijo la madre priora.
–¡Dios ponga en mis manos tiento!
–En el ínterin, ha dicho,
antes de marcharse, el médico.
Y las monjas preguntaban:
–¿Hacia que lado del cuerpo
caerá el ínterin? ¡Dios mío!...
Y empezaron los lamentos,
los gritos, las confusiones,
las lágrimas y los rezos,
y a poco la monja muere
si no llega a tiempo el médico,
pues ninguna de las madres
llegó a enterarse de cierto
el sitio en donde tenía
el ínterin, Sor Remedios.
Vida Galante, nº 2. Barcelona 13 de noviembre de 1897.

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